“No puedo respirar”

Nuestros pulmones enferman.

Están dejando de funcionar. El Covid-19 atraviesa sus paredes e invade así su vida allí. Este virus instala su vida en ellos. Y lucha por vivir.
Se produce así una batalla entre la lucha por la vida entre dos partes. Pero inevitablemente, como en toda guerra, la vida de uno conlleva la muerte del otro.
¿Y si este virus nos está gritando “algo” porque es la única forma que tiene de que escuchemos?
Algo que tiene que ver con cómo nos relacionamos…con cómo nos vinculamos…con cómo amamos….Ante qué nos resistimos…
¿Y si está poniendo en enfermedad -ya que este virus no puede poner palabras- nuestra manera de vivir y de relacionarnos con el mundo?

Mi colega y querida amiga Dra.Rodríguez, clínica de corriente psicoanalítica, me mandaba un mensaje para que escribiera sobre esto: nuestra visión compartida sobre esa falta de aire que tantas veces sentimos.

Pasamos nueve meses cobijados por nuestra mamá. Nueve meses en los que nuestra vida depende de la suya. Nueve meses encerrados creciendo en un vientre del que no queremos salir.
“Respiramos”….porque ella respira.
No es hasta el momento de nuestro nacimiento donde verdaderamente hacemos nuestra primera respiración.
Es en esa salida al mundo cuando nuestros pulmones toman aire por primera vez. No debe ser fácil para el bebé. Seguramente es ese corte del cordón umbilical el que le produce esa primera sensación de
“me falta el aire”. Y es en esa primera inspiración cuando sus pulmones deciden empezar a caminar.

Hasta que ese bebé puede poner palabras, serán sus órganos de contacto los que hablarán por él. En algunos casos, dando señales o síntomas.
Esos órganos de contacto con el mundo que le rodea, con las personas que deben sostenerlo, son la piel y los pulmones.
Nuestros pulmones son de mayor extensión interna que la piel. Respiramos cada día unas 20.000 veces. Son nuestro vehículo entre el “adentro y el afuera”; entre yo y el mundo; entre yo y el otro; entre yo y los otros. Son, ahora que ya no somos bebés, el cordón umbilical que nos une al mundo.
A la vida.

Si nos impiden respirar, nos impiden vivir.

“No puedo respirar”….”Me falta el aire” son las expresiones más escuchadas en una persona que padece ansiedad. Me falta el aire viene a decir: me falta libertad.
Si me falta libertad, quizá me sienta cohibido, quizá inhibido, quizá reprimido…. quizá. El miedo me paraliza y si no encuentro defensa psíquica, habrá un desbordamiento en forma de síntomas que hablen por mi.

Torwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke señalan: “Cuando a uno le cuesta respirar, ello suele ser señal de que teme dar por sí mismo los primeros pasos con libertad e independencia.  La libertad le corta la respiración, es algo insólito que le produce temor”.

Una libertad de expresión, de movimiento, de vinculación, de deseo, de ser y poder ser lo que soy y no lo que intento mostrar que soy.
“Me ahogo”: es el corte con el “afuera”. Es la asfixia. Con uno mismo y con el mundo.

Inspirar es tomar aire, incorporar del afuera, meter algo del exterior en nuestro interior: crear un vínculo.
Cuando nuestros pulmones fallan, es un respirador el encargado de mantener ese vínculo con el exterior. Es un proceso activo.
Espirar en cambio es un proceso pasivo, es calma, es soltar, expandir….Es fin y principio a la vez. Es expulsar la toxicidad para poder llenar de luz.
Y este vaivén del aire, este proceso de movimiento del aire entre el Interior y el exterior, es la respiración.
Es el transporte de oxígeno desde la atmósfera hasta los alvéolos pulmonares y la eliminación de dióxido de carbono desde los alvéolos al exterior.

Nuestro planeta también se asfixia con nosotros, porque respira el mismo aire. Quizá nosotros seamos el covid-19 de nuestra tierra, y establecemos también esa batalla por la vida. Invadir para vivir. Tal como hace este virus con nosotros.
Me pregunto si seremos capaces de reflexionar lo que se nos está mostrando a través de la enfermedad.

“La respiración impide que el ser humano se cierre del todo, se aísle, que haga impenetrable la frontera de su yo. Por muy deseoso que el ser humano esté de encapsularse en su ego, la respiración le obliga a mantener la unión con lo ajeno al yo”.
Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.

Aislamiento:co-vidA

Paciente T, de temor a la pérdida.

Cuando publicaba el otro día en Instagram que mi proceso de adaptación a esta situación dramática de estar aislados por el Estado de Alarma me estaba llevando a la elaboración de un duelo tiene mucho que ver con esto que me ocurrió después:
                “Nos han dado malas noticias de mi papá. Y encima sin poder verle por el contagio. Mi padre es mi todo. Y yo no lo entiendo….se me va”.

 Hace unos días, mi querida Bea, me trasladaba este sentir que puede ser el resumen de 3 sesiones juntas de distintas personas. Lo primero que le recomendé fue que facilitará un móvil a sus padres para poder verse y a través de ahí, sentirse. Tiene relación con lo que quiero trasladar.
No son únicamente los casos de enfermos por coronavirus los que están perdiendo la vida. Sino que la vida sigue y pacientes crónicos, oncológicos, con accidentes cardiovasculares o por infartos siguen muriendo o su enfermedad sigue avanzando.

Muchas personas piensan en la economía del “después”. Yo pienso en la angustia del temor a la pérdida del hoy y las secuelas que dejará en el “después”.
Padres separados de sus hijos….nietos separados de sus abuelos…..Hijos rotos sin sus padres….amores sin más alianza que su anillo y la distancia como motor de la esperanza de volver a estar juntos.
Esto despierta un temor que no hay clase de gym virtual que lo silencie. Que sí, que está genial moverse, pero que hay que colocar nuestro sentir como si jugàramos a las cartas: volver las emociones boca-arriba.
¿Qué sientes? Ahora que tienes tiempo, ¿dedicas parte de él a escucharte para saber si te sientes bien o mal?
Tienes que saber: ¡¡¡que es normal lo que sientes!!!!
-11:15….lloras sin saber el motivo
-11:25….pones la tele
-11:35…..la quitas del cabreo
-11:45….lloras con motivo
-12:15….ríes llorando al ver un meme de perritos exhaustos de paseos.
-12:30….abres la nevera
-13:00….ríes con el audio de tu amiga que parece piripi pero es que está aislada.
-13:30 lloras pq tu hijo que está sacando de quicio porque él se siente desquiciado. Y así, subes y bajas…ríes y lloras….te enfadas, te frustras, te entristeces y vuelves a reír……
Son tus emociones queriéndose colocar, pidiéndote que las escuches, que las dibujes, las escribas, que las coloques fuera de ti.
¡¡Ponles palabras!! Pon voz a lo que sientes porque te ayudará a sentirte mejor.
Y es todo este torbellino emocional que se junta con esos temores que tenemos ante esta situación que vivimos de encierro para evitar el contagio y ante la pérdida de nuestras personas queridas.

Hemos perdido nuestra rutina, nuestra libertad, nuestra forma de expresar el amor…..y este proceso de duelo nos lleva por distintas fases. Distintas etapas:
Fuimos atravesando por La negación, que llegó cuando vimos la noticia del surgimiento de este nuevo virus: “eso les pasa a los chinos”, “porque comen de todo”, “china está muy lejos de aquí”….
La negación muestra aquí una defensa de nuestro yo a pensar la proximidad o la inmediatez de que a nosotros nos ocurra lo mismo que a ellos.
Caminamos por la irá y el enfado que surge como medio para enfrentarnos a los obstáculos que percibimos. Sentimos que nos impiden hacer….
El miedo y la tristeza nos oprimen desde la incertidumbre y el desconocimiento de qué es lo pasa cuando nos contagiamos, qué sentiremos…compramos compulsivamente y nos sentimos abatidos por las separaciones, angustiados por el aumento de personas contagiadas y fallecidas.
Nos tropezamos con la culpa por distintos motivos o actuaciones, algunos, porque estamos viendo que otros sigue saltándose las normas claras y rotundas de quedarse en casa: no se puede salir a correr!!! Ni a hacer “cómo si” necesitamos ir a comprar llevando una bolsa para eludir la multa si nos pillan!!
¡Miles de personas están trabajando para salvarnos la vida! Por favor, ¿podéis entrar ya en la aceptación? Cuántas multas necesitáis? ¿Cuántas bajas de nuestros héroes con batas de papel? ¿Cuántas muertes más?.

Pero esta realidad que atravesamos, de encierro, temiendo por nuestro familiar y sin poder salir de casa para su encuentro, supone un escenario totalmente desconocido y devastador emocionalmente.
Personas que están perdiendo a sus familiares sin poder hacer una despedida. Porque estamos aislados. Porque estamos tratando de evitar el contagio masivo. Y mientras tanto aún hay quien se cree con el derecho a pasear porque “yo lo valgo”. Personas que están muriendo solas, sin más (NI MENOS) compañía que la de algún profesional sanitario. Y creo q me estoy poniendo en el mejor de los casos porque la saturación de trabajo que tienen no sé si les podrá permitir el acompañamiento en los momentos del final de la vida.
Cientos de personas, miles de personas están atravesando este dolor ahora mismo.
Despedirnos en la distancia. Separados sin vernos. Ya para siempre. Esto es lo terrible y lo que hará supurar nuestro dolor.
Nuestro drama, el de la mayoría que estamos (de momento) bien, en el peor de los casos es no poder salir de casa.

La pérdida de un ser querido siempre es triste pero no siempre es traumática. El momento que estamos atravesando, sin ese lugar reservado a la despedida, puede hacer de esa pérdida algo traumático.
Hay muchas pérdidas sin despedidas….todas aquellas que son inesperadas carecen de un cierre. Y a esto hay que sumarle  no poder ver el cuerpo del fallecido y no poder velarlo.
Son 3 factores que hacen un duelo complicado. Y muy doloroso.
Estos duelos no son resueltos.
No se está pudiendo hacer una despedida. Y los corazones no olvidarán está abrupta ruptura que nos lleva al mayor de los desgarros.

No podemos acompañarlos, ni cogerlos de la mano, ni decirles que les queremos…ni tampoco podemos tener un velatorio común que hace de antesala de este proceso de elaboración.Nos encontramos entonces con un duelo desparramado, como una herida abierta….y habrá mucho trabajo por delante para cerrarla.

Nosotros los psicólogos estaremos ahí.

Cerrar significa hacer que una cosa que estaba abierta deje de estarlo. Así de simple y así de complicado. Pero cuando se trata de cerrar una herida, entonces eso es cicatrizar. Si no se cierra, una herida abierta dolerá de por vida. 

Deberemos entonces buscar nuestra manera personal y subjetiva de hacer una despedida, a nuestra manera, “como si” fuese nuestro velatorio. Podemos escribir una carta por ejemplo y poner en palabras todo aquello que necesitemos decirle.

No recuerdo en qué medio leía recientemente que precisamente la tecnología puede ayudarnos en este asunto, ya que los profesionales sanitarios estaban proporcionando videollamadas para que enfermos y familiares pudieran sentirse cerca o incluso despedirse, para siempre. Y si esto se puede hacer, ¡¡¡hagámoslo!!! Que no se nos quede nada en el tintero para facilitar un adiós con los nuestros. Un cierre que ayude a despedirme. 

Por todo esto,  es normal cada emoción que sudamos y que nos quita el sueño. Sea la que sea. Pero para elaborar hay que parar. Parar de hacer para sentir. Porque eso también es hacer.
Es momento de nuestro trabajo personal y de cambiar el foco de nuestra mirada para salir fortalecidos cuando todo esto termine. Porque esto, también pasará.


Y en tu mano estará que todas tus intenciones de hoy se vean satisfechas cuando volvamos a nuestra normalidad o queden almacenadas en el mismo cajón de siempre.
¿Nos acordaremos mañana de lo que hoy añoramos?
¿Realmente demostraremos lo que sentimos? O será uno más de tantos: “tenemos que vernos más”; “tenemos que quedar”; “a ver si te llamo”; “un día de estos paso a verte”….
¿Aprenderemos a querernos mejor? ¿Me empezaré a tener en cuenta? ¿Cuidaré de mí para luego, poder cuidar de los demás?

¿Quién soy realmente y quién digo que soy?

Esto está sobre la mesa en este aislamiento y es tuyo. Está en tu interior.

PARAR PARA PODER CONTINUAR. #Quedateencasa

Detrás de cada paciente oncológico…

Paciente V, de vida:
No sé cómo me siento….
A veces, es como si nada me estuviera ocurriendo porque no tengo dolor y otros días duermo todo el rato porque mi cuerpo me pide repararse. 
A veces, siento todo igual hasta que me veo en el espejo calva y sin cejas….pero si tuviese pelo, algunos días no se diferenciarían de estar tumbada en el sofá a causa de un gripazo. Tampoco quiero indagar de forma consciente mi sentir, porque estoy bajita de defensas y, a veces, todo me provoca llanto: si me llaman por teléfono para a preguntarme cómo estoy me emociono al despedirme; si no me llaman desde hace días o semanas, siento que no soy tan importante como para que se tomen la molestia de perder 5 segundos de sus 24horas en mandarme ni un mensaje, y ahí también lloro. 
A veces, pienso: si atravesando esta enfermedad hay amigas, amigos y familia que no me dan ni esos 5 segundos a través de un “¿qué tal?”, ¿qué tendría que ocurrirME para que se animaran a hacerlo? 
¿Alguna vez te has parado a imaginar que estuvieses semanas tumbada con dolor en todo el cuerpo y cansancio, sin apetito, con todo tu organismo alterado: función intestinal, sistema digestivo, cardiáco, etc….con Químio medio año de todo un año, sin pelo….y no recibieras mensajes o llamadas de tu gente querida? Eso te hace más agujero que el cáncer”.
Recuerdo perfectamente mi primer paciente oncológico hace 9 años. Este trocito de un día de sesión permaneció mucho en mí.  Hasta que, años más tarde, pude sentir con mis propias tripas lo que en ese momento decía con palabras y sin ellas, sólo con su mirada cuando yo hacía silencio.
Detenerte en lo emocional te hace sufrir mucho….tienes que re-colocar tu deseo, tus ganas, ver tu cuerpo defendiéndose de un organismo vivo que quiere vivir dentro de ti, y del veneno que necesita beber para arrasar con todas las células malas y buenas, ya que eso son las “víctimas colaterales”. Los mayores daños de toda guerra.
La respuesta psicosomática va a depender entonces de muchos factores, y entre ellos se encuentran, por un lado todo el entorno que rodea al paciente y por otro su posición subjetiva: cómo se va a colocar en este proceso.
Hay muchas circunstancias por las que un paciente con cáncer llega hasta la consulta de un psicoterapeuta. Diversos estudios muestran que asistir a terapia durante el proceso de la enfermedad se asocia a una mejor calidad de vida.
Elaborar el impacto psicológico que produce el diagnóstico no es igual hacerlo sólo que con un terapeuta a tu lado. Y recorrer el camino del tratamiento tampoco.
La palabra es la que hará que el paciente se Re-coloque, que cambie de posición ante lo que lo está dañando. Sacar la queja, elaborarla y darle forma para gobernar una parte interna que permita dar sentido. El paciente necesita “historiar” su enfermedad. Y encontrarse amado. 
Mi historia como paciente va de la mano de un superhéroe: mi cuidador, mi autoestima, mi ganas, mi empuje y mi tirón, mi espejo con mucho brilli-brilli y mi barra de labios flúor; mi bastón y mi brújula. Mi mami y mi enfermero. Mi paciencia y mi espera. “MI HÉROE SIN CAPA”. (Os contaré en otro momento).
Se genera tal sufrimiento psicológico que normalmente van a aparecer síntomas de otros cuadros clínicos como son los síntomas de ansiedad y depresión. Con lo que ya no hay que combatir con tu cuerpo que enfermó sino también con tu psique.
Las alteraciones emocionales se compraron el abono a la montaña rusa y tu sonrisa sube y baja acomodada en ese vagón del que no sabe cómo bajar.
Cada persona tenemos un ritmo distinto….para contarlo, para pedir ayuda, para pedir atención o cuidados, para ser escuchados….no juzguemos.
Detrás de cada paciente oncológico hay un mundo.
Detrás de cada persona,una historia que la define. 

La mirada nutriente.

Es la mirada que recibe y cómo la recibe; son las caricias; el tono de voz que escucha; la calma que recibe lo que va nutriendo al bebé en torno a la alimentación. Un bebé alimentado pero sin nutrir emocionalmente podría no llegar a un completo desarrollo psíquico.

El bebé busca y necesita el encuentro con ese sostén que lo nutre desde el contacto piel con piel, que lo acuna, que lo mece, que lo protege. Poco a poco va a ir integrando lo que le calma o le agita, lo que le da sosiego o le irrita para ir configurando sus etapas de desarrollo psíquico. Deberá recoger todo lo que el entorno le da, para más adelante poder ser él quién comience a crear su mundo externo.
Que haya un entorno en calma, un clima afectivo cálido, una energía amorosa influyen en cómo será su desarrollo psicomotor. La energía y el amor que rodee al bebé, será su motor emocional.
Son generalmente los padres desde antes de que el bebé llegue al mundo quienes tratan de prepararle “ese entorno en calma”, ese “hogar de mimitos”.

Un ejemplo de ello es en el tiempo y la ilusión que dedican a la decoración de su habitación. Desde el embarazo, los padres en general y en la mayoría de ocasiones, la madre en particular, desean preparar la llegada al mundo de su hijo. Y más concretamente, es la llegada a su propio hogar la que  anticipan creando un espacio para su hijo. Este paso forma parte del proceso de dar una acogida cálida al nuevo miembro de la familia.
Su habitación será la zona que le hará soñar, que le creará ilusiones y que le dará seguridad.
Será el territorio destinado a crear su mundo interno. Será el depositario de sus experiencias más personales.
Invertir algo de tiempo y dedicación en preparar este emplazamiento con colores cálidos que le aporten serenidad y relajación, con juguetes de materiales naturales como la madera que le permitan desarrollar su creatividad son detalles importantes a tener en cuenta ya que será donde  sus días y noches transcurran desde que llegó como bebé.

Su habitación será un reino privilegiado que sus papás eligieron para él, en el que descansará, dormirá, obtendrá la calma y el placer de jugar. Con el deseo implícito de que sienta bienestar y felicidad.
Le ayudarán así a crear un lugar de pertenencia, de expresión y de crecimiento único. La personalidad se va conformando desde que nacemos y el entorno en el que nos desarrollamos tiene que ver en ello.

<<Vivamos nuestro educar de modo que el niño aprenda a aceptarse y a respetarse así mismo al ser aceptado y respetado en su ser, porque así aprenderá a aceptar y respetar a los otros>>
Humberto Maturana.

Texto cedido a http://www.mimitoshome.es

“Se suponía…” (EL PUERPERIO SIN MAQUILLAJE)

Esta carta es sólo tuya, para ti y por ti, pero puede ser el reflejo de cualquier mujer con la herida de madre abierta.

Mi querida Estrella:
En tu reciente historia reposa mi deseo de sostenerTE, de cuidarTE en la distancia acortando los kilómetros por besos virtuales y abrazos de chocolate caliente en este frío invierno.

No imaginas la angustia de quererte en la distancia mientras mis vacaciones se mezclaban con tu quirófano….No imagino tu sentir en esos momentos ni en los muchos otros por los que atraviesas. Pero quiero tratar de dar comprensión a algo que siendo un mundo desconocido ahora parece ser tu mejor amigo.

Nadie te habló de que de un momento para otro, de golpe, sin darte ni cuenta, tu identidad sería modificada. Ahora no sabes nada de ella…y tienes que aprender de ti lo que no te pueden contar ya que es tu SER el que buscará en profundidades desconocidas.

Se suponía que ibas a dar a luz a dos preciosos bebés que podrías sostener en tus brazos mientras les dabas el pecho, se suponía que te los llevarías a casita a su nuevo hogar, se suponía que dar a luz sería el momento más maravilloso de toda mujer, se suponía que estarías en un éxtasis de felicidad…SE SUPONÍA…

No imagino entrar en quirófano con una barriga que porta dos vidas….y despertar de la anestesia en soledad, en la UCI, sin barriga y sin bebés. Dos bebés prematuros, sanos pero luchando por vivir. Tres días de ausencia y desconocimiento sin reconocimiento de sus ojos…su olor…su tacto….Conocerlos tras el cristal mientras debes conocerTE a ti misma habiendo salvado tu vida. TU VIDA, preciosa. Tu preciosa Vida.

Imagino a una madre que se pregunta: -”¿Dónde quedó esa fantasía de dar a luz y llevarte a tus cachorros a su preciosa habitación recién pintada?” -”¿Dónde colocar el enorme vacío que se ha creado tras parir sin dolor pero entubada?”. -”Soy yo pero, ¿quién soy?” -”Son ellos pero, ¿quienes son?”.

Existe un postparto del que nadie te habla, ese que tiene un color “azul oscuro casi negro” y que está presente en más madres de las que podrías imaginar.
Quizás tu miedo a lo desconocido de ellos y a lo desconocido de ti no te deje sentir con claridad que el vínculo que sólo tú conoces y masticas, se acabará horneando sin que apenas te des cuenta pero mientras tanto…. quizás debas amasar con fuerza esa “masa madre” que te hablará de ti.

El agujero que hay tras un llanto desconsolado y sin descifrar significado se debe a esa separación del corte umbilical que sin darte cuenta has vivido tan abruptamente, que necesitas colocar ese sufrir fuera de ti. Pero mi querida, no olvides que tan sólo es una separación física y que la unión a tus cachorros corresponde a otro orden. A uno superior.
Sigues en fusión con tus bebés preciosa. En el mundo emocional no hay separación. Están absolutamente conectados a tu alma.

Lo que ocurre es que al entrar en contacto con los propios conflictos emocionales te abre la psique y te desgarra emociones confusas, profundas y astilladas sensaciones desconocidas tras el parto. Es la SOMBRA que acecha tu presencia, que quiere salir de ti, que necesita que la veas, que la palpes…no puede ser adormecida ni callada sino que debes perseguirla para correr sus cortinas y que así pueda entrar la luz del sol. A veces, la luz más brillante procede de lugares oscuros.

La sombra según C.Jung se refiere a las partes desconocidas de nuestra psique y de nuestro mundo espiritual. Desconocidas pero nuestras. Tapadas pero reales. Que están ahí esperando salir. Sombras que van a aflorar tras esa desgarrada apertura de dar vida a un nuevo ser.

Nadamos entre polos: amor y odio…luces y sombras…y nuestra psique se posa en un binomio de luz y oscuridad que no todo el que nos rodea comprende.
A todas aquellas personas que acompañan a una mujer que acaba de dar a luz me gustaría poder decirles que intenten comprenderla más allá de sus manifestaciones, más allá de su luz y su sonrisa. Comprenderla en su oscuridad, en sus dudas, en sus miedos, en su “SI pero NO”, en su “NO pero SI”….Es necesario comprender sus silencios, comprender su llanto más allá de su queja porque habrá momentos donde ni ella misma pueda ser capaz de reconocer cuál es su queja. Es su sombra la que habla…es su ambivalencia la que grita su amor y su desconcierto…Es su deseo de ser comprendida en todo su ser, como una pequeña niña que lo único que busca es el consuelo de su madre o de su padre sin que tengan en cuenta la travesura que acaba de acontecer. Solo busca la aprobación y el abrazo.

No os asustéis de que aparezcan en ella emociones extrañas, contradictorias, ambivalentes…. Simplemente acompañarla en ese sentir y sostener su desconcierto emocional para que no caiga al vacío. Que no se sienta huérfana ni viuda emocional.

Leed a Laura Gutman y simpelemente, poneros en su piel.

Hay sufrimiento y hay dolor. No os olvidéis de que la recién madre va a mostrar sus aspectos no reconocidos conscientemente asique no le pidáis que os detalle su malestar porque quizás lo tenga que descubrir. Y después podrá poner palabras. Y así hará consciente lo inconsciente. La propia búsqueda.

Winnicott decía que “no existe bebe sin su madre y luego agrega que no hay madre capaz de cumplir con todos los requerimientos del bebé en sus primeras etapas, si no hay un padre o un tercero que haga la función de contener a esa madre”. Es decir, un bebé atendido por una “madre corriente devota” volcada a él y el padre o ese tercero como sostenedor de este vínculo desde su inicio. Así la madre no podrá caer porque es sostenida por un otro.

No temas preciosa porque llegarás a afrontar las sombras con un mayor conocimiento de ti misma. Y lo harás porque asumirás la valentía de enfrentar los propios conflictos internos.
Tienes un cuerpo en dolor, heridas en recuperación, medicación, te sientes fatigada, frágil, quizás algo triste o deprimida…no te exijas en exceso. No hay que sonreír si no tienes ganas, ni tratar de ser amable, ni cumplir con las visitas…todo eso querida, déjalo en otro plano. RECUERDA: LO PRIMERO ES ANTES.

Tratarás de evaluarte constantemente queriendo ser “buena madre”, pero te inscribiré en “El Club de las Malas Madres” para ayudarte a recordar que la culpa no es buena compañera de viaje, y que mejor la desahuciamos a las profundidades donde te va a hacer llegar a ti.
Serán tus propios hijos los que te recordarán (porque ahora no pueden hablarte) que TODO PASA, que muchas madres como tú sintieron exactamente lo mismo, pero nadie les contó que su sentir es producto de su sombra.

Por eso estoy aquí. Para contarte lo no contado.
Voy justo a tu paso. Observando tu caminar detrás de ti. Siguiendo la dirección que me quieras marcar.

Siempre Tuya.

 

Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el pelo largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas.

DOCTORA CLARISSA PINKOLA ESTÉS

“O-DIOSAS” ODIADORAS

Vitae Psicoterapia

Este pasado domingo 18 de febrero en el programa de Jordi Évole “Salvados” se reflejaba cómo en las redes o a través de ellas seguimos “compartiendo odio”:

El odio es una de las principales fuerzas de la condición humana, una pasión, un motor, amor y odio, son las 2 fuerzas que nos mueven a buscarnos, a reconocernos, a identificarnos…o todo lo contrario…a separarnos, a no reconocernos como iguales, a marcar distancias y diferencias, a destruir al otro a a lo que nos disgusta en ellos”. (Salvados – 18-02-18).                                                                                              

En la pasada publicación de Vitae ya compartimos estas sensaciones pero me temo que seguiremos hablando, reflexionando y leyendo sobre ello. Hace unas semanas, Alexandra Pereira del blog “Lovely-Pepa” denunciaba públicamente en su canal de youtube el acoso que estaba  sufriendo en un foro casi desde el inicio de sus publicaciones. Nueve años sufriendo insultos, mofas, ridiculizaciones, vejaciones a sus personas queridas por el simple y difícil hecho de estar en el ‘top de las bloggers’. Un foro en una sección de una renombrada revista en el que sólo se hacía eso: mofarse y criticarla. Palabrería llena de prejuicios y atribuciones negativas y hostiles. Lo más increíble: esos insultos y descalificaciones provienen en su grandiosa mayoría… de otras mujeres.

Mientras, fuera del ciberespacio, se promueven continuas reacciones sociales, como el “#metoo” que reivindican una visión de igualdad y de dignidad de la mujer. Parece que, enmascaradas tras las redes, se esconden discursos de odio de parturientas mujeres que engendran vergüenza de género sólo de pensarlo: parece que somos las mujeres (algunas o muchas) las peores enemigas de nuestro género y nuestras profesiones. Nuestras peores enemigas somos nosotras mismas. Mujer contra mujer.

En realidad todo esto es el reflejo de lo que se ha producido socialmente toda la vida: unos que desean lo que otros tienen pero que no pueden elaborarlo de ningún otro modo que no sea la destrucción sádica del otro. Mordiendo con saña hasta desgarrar a esa persona que o bien nunca podré parecerme ni llegar a ser… O bien me recuerda tanto a lo que no me gusta de mí mismo que sería insoportable poder asumirlo en mí persona, motivo por el que lo proyecto fuera, en otra persona.

¿Somos odiosos y estamos dejando al desnudo lo que somos? ¿Sabemos lo que somos?

Valiente tú, querida Alexandra, por enseñarnos hasta qué punto la envidia es el mayor ácido corrosivo de nuestra sociedad. 

Escribiendo estas líneas me asomo a esta cita del escritor inglés Samuel Butler: “El hombre es el único animal que puede permanecer en términos amistosos con la víctima que tiene intención de comer, hasta que se la come”

Y esta cita me lleva a su vez a la figura del “Chivo Expiatorio”. Rituales religiosos recogen en sus tradiciones sacrificios de algún animal para la expiación de los pecados de la población. A este chivo expiatorio se le sacrifica, aún siendo inocente, para que toda la tribu recupere el bienestar y se le conceda así el perdón de los pecados. 

El chivo expiatorio es un inocente al que las personas de un grupo acusan, culpan y castigan por los errores o problemas de otros. Se le expulsa de esa identidad de grupo porque es más fácil ese sacrificio que el análisis personal de responsabilidades de cada uno de sus miembros. Personas que usan a personas para descargar las basuras propias y que así sus putrefactos errores no huelan tanto. La peste es de otro.

Si frecuentemente ocurre con los miembros de la propia familia o incluso con el propio grupo de amigos, imagínate, Alexandra, qué no va a suceder en un foro donde todas llevan máscaras venecianas con un objetivo en común, que da sentido al grupo y la posibilidad de disociar ”las buenas” de “la mala”, el que está dentro y el que queda fuera, que en tu caso se plasma en “nosotras”, las líderes que formamos un grupo que nos da entidad e identidad… Y “tú”, esa que no permitimos CON nosotras pero que de modo inconsciente deseamos ser COMO eres, hacer lo que haces, sentir como sientes y tener lo que tienes. Si tu presencia y comportamiento difieren de lo estipulado, se convierte en una amenaza potencial para el equilibrio y el funcionamiento del grupo.   

Si caminas y avanzas más que el propio grupo… no te lo perdonarán.
Si la persona tiene una personalidad independiente, receptiva, sensible y empática, si es honesta y creativa, aún se convierte en presa de mayor vulnerabilidad para el grupo. Dejando la belleza y el atractivo personal a un lado… ya que son factores que suman para la candidatura a tal presidencia.

La elegida como “chivo expiatorio” muchas veces es alguien a quien se le culpa por todo, la que soportará las acusaciones y los reproches del resto de amigos. Son las cualidades de esa persona las que el grupo no acepta ni tolera y por ello desea convertir a esa persona en “alguien diferente” que es la amenaza grupal por ser quien despierta los celos, la envidia y la inseguridad en las otras personas. Es el grupo el que es incapacidad de tolerar su propia debilidad y sus defectos, pero cada uno de sus miembros, para evitar así su propia angustia, es instruido por su líder para apoyar la culpabilidad del chivo expiatorio. Todos se adaptan perfectamente a ese rol.

Vitae Psicoterapia“Pensando en ti como ahora pienso” te escribo todo esto por si pudieras encontrar respuesta a tus porqués. Quizá en estas pinceladas pueda ayudarte a dar algo de comprensión a toda esa sinrazón. No te insultan porque seas inferior o ridícula sino para hacerte creer que lo eres. Y es maravilloso que NO lo hayas permitido… que tu ser fuerte te haya mantenido en pie porque todos sabemos que hay mucha gente que no lo puede resistir, que las burlas e insultos les han superado y que, casi con seguridad, la única forma que encuentren de superarlo sea a través de nuestra ayuda terapéutica.

Estas mujeres narcisistas y “odiosas haters” pretenden nombrarte como desean que seas, no como eres en realidad.

“En lugar de proyectar su violencia hacia el exterior contra un chivo expiatorio, deberían nombrar y confrontar honestamente la disfunción existente dentro de ellos mismos.” Robert Barron.

Pensamiento y palabra son dos conceptos que van de la mano, de tal modo que lo que hablamos influye directamente en lo que pensamos. Si en nuestras palabras hay respeto, en nuestro pensamiento hay respeto. Si en nuestras palabras hay ira, en nuestro interior bailan huracanes de rencor. A nivel cognitivo y basándonos en la neurolingüística: gran parte de lo que se dice acaba creando lo que se piensa. Y, a su vez, el pensamiento crea forma.

La pesada mochila que debe soportar un chivo expiatorio le lleva a transitar por espacios psicológicos difícilmente libres de angustia y tormento. Ser acusado, rechazado, culpable sin más motivo que el porque sí, puede tener consecuencias psicológicas importantísimasEn cambio tú, querida Alexandra, te vuelves fuerte ante la adversidad y te decides a escupir aquella lava latente desde hace años y en un desgarrador grito de socorro te vuelves la reina de nuestra empatía y haces que podamos vernos y expresarnos a través de tus ojos, de tu fuerza… “No estáis solas” es el mensaje que lanzas a todas aquellas personas que, como tú, se puedan sentir devastadas por semejantes rebaños de odio….

”No estás sola” es LO QUE YO TE DIGO A TÍ. 

“Una mujer que sabe lo que quiere,

que surca sola los mares de sus fantasmas,

Una mujer decidida, creativa, fuerte y segura de sí.

Una mujer inteligente y culta,

que afronta sus propios retos y supera sus metas.

Una mujer libre, que vuela sus sueños.

Que no sigue rebaños y se sale de la norma.

Una mujer sencilla en su complejidad,

empática, sensible y justa.

Una mujer admirada y bella.

Y ciegamente guapa….

Una mujer así, asusta a muchas mujeres”.

Dedicado a todas y cada una de las personas que en algún momento de su vida se sintieron pequeñitas y tuvieron miedo de ser quienes son.