“O-DIOSAS” ODIADORAS

Vitae Psicoterapia

Este pasado domingo 18 de febrero en el programa de Jordi Évole “Salvados” se reflejaba cómo en las redes o a través de ellas seguimos “compartiendo odio”:

El odio es una de las principales fuerzas de la condición humana, una pasión, un motor, amor y odio, son las 2 fuerzas que nos mueven a buscarnos, a reconocernos, a identificarnos…o todo lo contrario…a separarnos, a no reconocernos como iguales, a marcar distancias y diferencias, a destruir al otro a a lo que nos disgusta en ellos”. (Salvados – 18-02-18).                                                                                              

En la pasada publicación de Vitae ya compartimos estas sensaciones pero me temo que seguiremos hablando, reflexionando y leyendo sobre ello. Hace unas semanas, Alexandra Pereira del blog “Lovely-Pepa” denunciaba públicamente en su canal de youtube el acoso que estaba  sufriendo en un foro casi desde el inicio de sus publicaciones. Nueve años sufriendo insultos, mofas, ridiculizaciones, vejaciones a sus personas queridas por el simple y difícil hecho de estar en el ‘top de las bloggers’. Un foro en una sección de una renombrada revista en el que sólo se hacía eso: mofarse y criticarla. Palabrería llena de prejuicios y atribuciones negativas y hostiles. Lo más increíble: esos insultos y descalificaciones provienen en su grandiosa mayoría… de otras mujeres.

Mientras, fuera del ciberespacio, se promueven continuas reacciones sociales, como el “#metoo” que reivindican una visión de igualdad y de dignidad de la mujer. Parece que, enmascaradas tras las redes, se esconden discursos de odio de parturientas mujeres que engendran vergüenza de género sólo de pensarlo: parece que somos las mujeres (algunas o muchas) las peores enemigas de nuestro género y nuestras profesiones. Nuestras peores enemigas somos nosotras mismas. Mujer contra mujer.

En realidad todo esto es el reflejo de lo que se ha producido socialmente toda la vida: unos que desean lo que otros tienen pero que no pueden elaborarlo de ningún otro modo que no sea la destrucción sádica del otro. Mordiendo con saña hasta desgarrar a esa persona que o bien nunca podré parecerme ni llegar a ser… O bien me recuerda tanto a lo que no me gusta de mí mismo que sería insoportable poder asumirlo en mí persona, motivo por el que lo proyecto fuera, en otra persona.

¿Somos odiosos y estamos dejando al desnudo lo que somos? ¿Sabemos lo que somos?

Valiente tú, querida Alexandra, por enseñarnos hasta qué punto la envidia es el mayor ácido corrosivo de nuestra sociedad. 

Escribiendo estas líneas me asomo a esta cita del escritor inglés Samuel Butler: “El hombre es el único animal que puede permanecer en términos amistosos con la víctima que tiene intención de comer, hasta que se la come”

Y esta cita me lleva a su vez a la figura del “Chivo Expiatorio”. Rituales religiosos recogen en sus tradiciones sacrificios de algún animal para la expiación de los pecados de la población. A este chivo expiatorio se le sacrifica, aún siendo inocente, para que toda la tribu recupere el bienestar y se le conceda así el perdón de los pecados. 

El chivo expiatorio es un inocente al que las personas de un grupo acusan, culpan y castigan por los errores o problemas de otros. Se le expulsa de esa identidad de grupo porque es más fácil ese sacrificio que el análisis personal de responsabilidades de cada uno de sus miembros. Personas que usan a personas para descargar las basuras propias y que así sus putrefactos errores no huelan tanto. La peste es de otro.

Si frecuentemente ocurre con los miembros de la propia familia o incluso con el propio grupo de amigos, imagínate, Alexandra, qué no va a suceder en un foro donde todas llevan máscaras venecianas con un objetivo en común, que da sentido al grupo y la posibilidad de disociar ”las buenas” de “la mala”, el que está dentro y el que queda fuera, que en tu caso se plasma en “nosotras”, las líderes que formamos un grupo que nos da entidad e identidad… Y “tú”, esa que no permitimos CON nosotras pero que de modo inconsciente deseamos ser COMO eres, hacer lo que haces, sentir como sientes y tener lo que tienes. Si tu presencia y comportamiento difieren de lo estipulado, se convierte en una amenaza potencial para el equilibrio y el funcionamiento del grupo.   

Si caminas y avanzas más que el propio grupo… no te lo perdonarán.
Si la persona tiene una personalidad independiente, receptiva, sensible y empática, si es honesta y creativa, aún se convierte en presa de mayor vulnerabilidad para el grupo. Dejando la belleza y el atractivo personal a un lado… ya que son factores que suman para la candidatura a tal presidencia.

La elegida como “chivo expiatorio” muchas veces es alguien a quien se le culpa por todo, la que soportará las acusaciones y los reproches del resto de amigos. Son las cualidades de esa persona las que el grupo no acepta ni tolera y por ello desea convertir a esa persona en “alguien diferente” que es la amenaza grupal por ser quien despierta los celos, la envidia y la inseguridad en las otras personas. Es el grupo el que es incapacidad de tolerar su propia debilidad y sus defectos, pero cada uno de sus miembros, para evitar así su propia angustia, es instruido por su líder para apoyar la culpabilidad del chivo expiatorio. Todos se adaptan perfectamente a ese rol.

Vitae Psicoterapia“Pensando en ti como ahora pienso” te escribo todo esto por si pudieras encontrar respuesta a tus porqués. Quizá en estas pinceladas pueda ayudarte a dar algo de comprensión a toda esa sinrazón. No te insultan porque seas inferior o ridícula sino para hacerte creer que lo eres. Y es maravilloso que NO lo hayas permitido… que tu ser fuerte te haya mantenido en pie porque todos sabemos que hay mucha gente que no lo puede resistir, que las burlas e insultos les han superado y que, casi con seguridad, la única forma que encuentren de superarlo sea a través de nuestra ayuda terapéutica.

Estas mujeres narcisistas y “odiosas haters” pretenden nombrarte como desean que seas, no como eres en realidad.

“En lugar de proyectar su violencia hacia el exterior contra un chivo expiatorio, deberían nombrar y confrontar honestamente la disfunción existente dentro de ellos mismos.” Robert Barron.

Pensamiento y palabra son dos conceptos que van de la mano, de tal modo que lo que hablamos influye directamente en lo que pensamos. Si en nuestras palabras hay respeto, en nuestro pensamiento hay respeto. Si en nuestras palabras hay ira, en nuestro interior bailan huracanes de rencor. A nivel cognitivo y basándonos en la neurolingüística: gran parte de lo que se dice acaba creando lo que se piensa. Y, a su vez, el pensamiento crea forma.

La pesada mochila que debe soportar un chivo expiatorio le lleva a transitar por espacios psicológicos difícilmente libres de angustia y tormento. Ser acusado, rechazado, culpable sin más motivo que el porque sí, puede tener consecuencias psicológicas importantísimasEn cambio tú, querida Alexandra, te vuelves fuerte ante la adversidad y te decides a escupir aquella lava latente desde hace años y en un desgarrador grito de socorro te vuelves la reina de nuestra empatía y haces que podamos vernos y expresarnos a través de tus ojos, de tu fuerza… “No estáis solas” es el mensaje que lanzas a todas aquellas personas que, como tú, se puedan sentir devastadas por semejantes rebaños de odio….

”No estás sola” es LO QUE YO TE DIGO A TÍ. 

“Una mujer que sabe lo que quiere,

que surca sola los mares de sus fantasmas,

Una mujer decidida, creativa, fuerte y segura de sí.

Una mujer inteligente y culta,

que afronta sus propios retos y supera sus metas.

Una mujer libre, que vuela sus sueños.

Que no sigue rebaños y se sale de la norma.

Una mujer sencilla en su complejidad,

empática, sensible y justa.

Una mujer admirada y bella.

Y ciegamente guapa….

Una mujer así, asusta a muchas mujeres”.

Dedicado a todas y cada una de las personas que en algún momento de su vida se sintieron pequeñitas y tuvieron miedo de ser quienes son.

LAS GANANCIAS DE LAS PÉRDIDAS

Al mal tiempo, buena cara; sacar el lado positivo de las cosas; si la vida te da la espalda, tócale las nalgas… Son algunas de las frases que hemos escuchado o dicho en distintos momentos de nuestra vida. Hay una que a mi me gusta mucho: “Si la vida te da limones, haz limonada” (¡¡o pide tequila y sal!!).

¿Has intentado hacer limonada con los limones que te da la vida? Cuando tenemos limones, o nos conformamos con lo amargo y lo ácido de la vida o aprendemos a sacar provecho a lo que tenemos, exprimimos el jugo que sale y disfrutamos de ello.

Las cosas no tienen un solo lado. La clave está en poder ver “el otro lado de las cosas”. Hay quienes ven nevar mirando tras la ventana, como observadores de una vida que ellos no se atreven a vivir; y hay quienes salen a mojarse con los copos que caen y se empapan haciendo bolas de nieve.

Cada decisión que has tomado en tu vida te ha llevado donde estás ahora. Quizá te dejaste llevar por la corriente, quizá era lo que otro quería para ti…pero si te planteas que el rumbo tiene que ser distinto, no puedes “no hacer nada”,  sino que puedes virar el timón y seguir navegando. Todo avance trae dudas, incertidumbre, inseguridades… pero lo importante es que puedas darte cuenta que nunca es tarde para empezar a crear la vida que quieres.

¿Decides o deciden? ¿Caminas o te llevan? ¿Saltas o te empujan?

Decidir cambiar el rumbo lleva tropiezos, pero los pasos siempre son los mismos: caerse, levantarse y volver a caminar. El camino no es llano, el mar no siempre está calma, pero si eres tú quien lleva el timón el viaje lo harás con mucha más seguridad. La vida se va y no te va a esperar.

PSICOTERAPIAAl escribir estas líneas me vienen multitud de situaciones en las que una persona piensa que está perdiendo algo, cuando en realidad está ganando mucho.

Atravesar por un proceso de separación se asocia inmediatamente con pérdidas… la disgregación familiar, el reparto de bienes, la soledad…pero no solemos pensar en las ganancias encubiertas en esas pérdidas. Son los miedos al cambio y a la incertidumbre los que nos mantienen muchas veces en la “zona de confort”  haciendo de nuestra existencia una rutina sin plantearnos alternativas posibles. Es el miedo a encontrarme si te pierdo…Miedo a tener control o a mi descontrol. Más miedo a perder que motivación por ganar.

Por eso cuando aparece otra persona, un nuevo o antiguo amor y me empuja a tomar la decisión de poner fin a esa que creía mi vida, no es más que una justificación para atreverme a dar el paso que el preso ansía. Esto, puede llegar a resultar más sencillo que decirte: “no sé qué me pasa, qué nos pasa, no siento lo mismo, no quiero seguir contigo aunque te quiero”.

Perder la casa que hasta ahora había sido mi casa o el negocio que llevamos a medias, o renunciar al mismo para que mi presencia no te incomode es, en muchas ocasiones, GANAR vida. Perder un poco de ti, de lo que te pertenece, es ganar independencia, ganar libertad, ganar control sobre tu vida y la capacidad de poder elegir.

Atravesar momentos duros o sentir una profunda tristeza con la vivencia de  circunstancias adversas, nos dota también de un efecto protector. El dolor emocional nos fortalece y nos ayuda a tomar el impulso necesario para seguir nuevos caminos.  Hay algunos animales que necesitan hibernar para protegerse así de las durezas del invierno, y salir vigorosos tras él.

Claro está que si hablamos de separaciones, una parte siente que gana y otra que pierde. Importante es poder ver dónde estás poniendo tu foco de visión. Se pierden nucleos afectivos, se pierde a veces la crianza de los hijos (a veces su amor), se pierde una familia, una seguridad emocional, a veces una seguridad económica y un nivel de vida asociado a la misma… se pierde hasta el saber quién es uno mismo. Hay que aprender quién soy yo ahora y quién es esta compañera de viaje “que se llama soledad”.

En muchas ocasiones hemos deseado alejarnos de todos pero por distintas circunstancias no hemos dado ese paso aunque solo fuera por minutos. Los momentos de estar solos son valiosos porque permiten la introspección y relajación. Una mamá me expresaba que necesitaba irse una hora al Spa pero que era incapaz de hacerlo porque ello significaba tener que dejar a su bebé al cuidado de otra persona y concebía que este gesto era de una madre egoísta que se va a disfrutar de unos minutos sola mientras su bebé la necesita, sin plantearse que “perder” esos minutos de presencia la dotarían de unas ganancias mayores al aportarle calma, serenidad, bienestar… Una mamá estresada y angustiada tendrá un bebé estresado y angustiado.

Retirarnos “a ratitos” del mundo exterior y de la interacción con los demás hace que nuestro mundo interior también se nutra. Aprender a no depender de otros para estar satisfechos es una buena receta para ganar autonomía y fortalecerse para cualquier dificultad. Cualquier dificultad es pasajera, pero también la felicidad lo es.

La vida es para compartirla con quien decidas ir de la mano. Poder caminar sacando el lado bueno de las cosas no es cuestión suerte, sino de sentir que cada paso que das es una pieza más que forma el puzzle de tu vida, ese que da sentido a tu historia personal.

Sacar la ganancia de la pérdida sólo es posible si se quiere…. si no, seguiremos pensando que el mundo es un monstruo que nos persigue, que nos tiene manía y que mi persona es un gran “cenizo” que tiene muy mala suerte.

Lo inevitable es vivir con o sin, contigo o sin ti, aquí o allí, conmigo o sin mí. Lo valiente es que puedas decidirlo tú.

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Tres cosas que aprendí cuando mi avión se estaba estrellando

Hay quienes afirman cómo tras escuchar este discurso de apenas 4 minutos, no son los mismos. Es un relato de hace años pero por distintas circunstancias, hoy es un magnífico día para recordarlo y para que seáis vosotros quienes juzguéis si os movió algo…. si os hizo pensar… reflexionar… si algunas de las palabras o frases se os agarraron por dentro para no soltaros o si os estremeció sin saber exactamente nada más:

“Imaginen una gran explosión cuando estás a 900 metros de altura. Imaginen un avión lleno de humo. Imaginen un motor haciendo clac, clac, clac, clac, clac… Suena aterrador. Bien, yo tenía un asiento único ese día. Estaba sentado en el 1D. Era el único que podía hablar con los asistentes de vuelo, así que de inmediato los miré, y dijeron: “no hay problema; probablemente golpeamos algunas aves. El piloto ya había virado el avión, y no estábamos tan lejos. Se podía ver Manhattan. Dos minutos después, tres cosas sucedieron al mismo tiempo. El piloto alineó el avión con el río Hudson. Generalmente esa no es la ruta. Apagó los motores. Imaginen estar en un avión y sin ruidos. Y luego dijo tres palabras: las tres palabras más impactantes que haya escuchado nunca. Dijo: “Prepararse para el impacto”. No tuve que hablar más con la asistente de vuelo, pude verlo en sus ojos, era terror. La vida se terminaba. Quiero compartir con ustedes tres cosas que aprendí sobre mí mismo ese día.

Aprendí​ ​que​ ​todo​ ​cambia​ ​en​ ​un​ ​instante. Tenemos esta lista de cosas para hacer antes de morir, estas cosas que queremos hacer en vida, y pensé en toda la gente a la que quería llegar y no lo hice, todas las cercas que quería reparar, todas las experiencias que he querido tener y nunca tuve. Mientras pensaba en eso más adelante, me vino una frase que es: “colecciono vinos malos”. Porque si el vino está listo y la persona está ahí, lo voy a abrir. Ya​ ​no​ ​quiero aplazar​ ​nada​ ​en​ ​la​ ​vida. Y esa urgencia, ese propósito, realmente ha cambiado mi vida.

Lo segundo que aprendí ese día…Y esto es mientras evitábamos el puente George Washington, que no fue por mucho… pensé sobre… realmente siento un gran pesar. He vivido una buena vida. En mi humanidad y con mis errores. He tratado de mejorar en todo lo que hice. Pero en mi humanidad, también di ​lugar​ ​a​ ​mi​ ​Ego.​ ​Y lamento el tiempo que desperdicié en​ ​cosas​ ​que​ ​no​ ​importaban​ ​con​ ​gente​ ​que sí​ ​importaba.​ ​Y pensé en mi relación con mi esposa, con mis amigos, con la gente… Y después, cómo medité en eso. Decidí​ ​eliminar​ ​la energía​ ​negativa​ ​de​ ​mi​ ​vida.​ ​No es perfecta, pero es mucho mejor. Ya no trato de tener razón; elijo ser feliz.

Lo tercero que aprendí… y esto es como que tu reloj mental va descontando, “15, 14, 13..” ves el agua aproximarse, estoy diciendo, “por favor vuela”… no quiero que esto se rompa en 20 piezas como se ven en esos documentales. Y mientras descendíamos tuve la sensación de… morir no da miedo. Es casi como que hemos estado preparándonos para ello toda nuestra vida. Pero fue muy triste. No me quería ir. Amo mi vida. Y esa tristeza se enmarca en un único pensamiento, que es, sólo deseo una cosa, ojalá pudiera ver a mis hijos crecer. Y para mí esa​ ​era​ ​toda​ ​la​ ​razón​ ​ ​de​ ​ser​ ​del​ ​mundo.​ ​ ​En ese punto comprendí, al conectar esos dos puntos, que lo único que importa en mi vida, es ser​ ​un​ ​gran​ ​padre.​ ​Sobre todas las cosas, la única meta que tengo en la vida es ser un buen padre.

Se me concedió el milagro de no morir ese día, y se me concedió otro regalo que fue la posibilidad de mirar el futuro y volver y VIVIR DE OTRA FORMA.

A ustedes que están volando hoy les desafío a que imaginen que lo mismo les pasa en su avión (y por favor, que no sea así), pero imaginen: ¿qué cambiarían, qué es lo que harían que aún esperan hacer porque piensan que van a vivir para siempre? ¿Cómo cambiarían sus relaciones y la energía negativa en ellas? Y lo más importante: ¿están siendo los mejores padres que pueden?”.

Ric Elias, superviviente del accidente de avión que aterrizó en el río Hudson. Nueva York, 2009.

CLAVES PARA QUE TUS HIJOS VUELVAN A LA RUTINA TRAS LAS VACACIONES

… Y tú no tengas que ir directa/o al psicólogo 😛

Vacaciones: dícese de no tener horarios fijos, ausencia de rutinas, incremento de chuches, siestas a deshoras, acostarse a las 12 de la noche, tele… tele… calle, más calle… desayunar a la una del mediodía, jugar… jugar… y jugar.  Septiembre: rutina. Y si hay que pasar de eso a lo otro en un día… ¡Me temo que el descontrol puede ser im-presionante!

Las rutinas para ellos ayudan también a los padres, que todo se vuelva a posicionar aporta orden y facilita los hábitos que han de ir reapareciendo nuevamente. Instaurar un pequeño periodo adaptativo puede resultar de gran ayuda para toda la familia.

Si la vuelta de las vacaciones es difícil y a veces traumática para ti… también lo puede ser para tu hijo/a. Por eso, has de ayudarle facilitándole las cosas y a la vez, te estarás ayudando a ti.

  1. No esperes al día anterior de iniciar el cole para empezar con las rutinas, esto puede resultar un ‘fracaso absoluto’ para toooodaaaa la familia. Unos días antes, ve adoptando algún cambio, no todos a la vez, y en días posteriores ve introduciendo el resto.
  2. Mantén una actitud positiva frente a estos cambios ya que si tus hijos te ven y te sienten de mal humor, pesimista y desmotivado/a… es probable que adopten los mismos estados. No olvides que se miran día a día en ti.
  3. Adelanta la hora de que se vaya a dormir. Imprescindible rutina para que las demás vayan instalándose fácilmente. El primer, segundo y tercer día… ¡te costará sudores! Pero tras ese período poco a poco tu polluelo dejará de resistirse. Te dejo una tabla orientativa de las horas de irse a dormir según las recomendaciones pediátricas. VITAE PSICOTERAPIA
  4. Si ha perdido la rutina de hacer actividades escolares durante el verano, leer un rato antes de acostarse le ayudará no sólo a relajarse e introducirle al sueño, sino que le servirá también a modo de rutina escolar. Mucho mejor que ponerle directamente con las mates después de tanto descanso.
  5. Al igual que con el sueño, adelantar los horarios de las comidas/cenas facilitará mucho la entrada en este nuevo periodo post-vacacional. Es como decirle a nuestro cerebro que sintiéndolo mucho, hay que volver a lo de antes.
  6. Empieza a despertarlo/a antes unos cuantos días previos al inicio del cole, para que llegado el momento, las prisas y el malhumor no invadan tu casa.
  7. Prepara alguna actividad a corto plazo, para el próximo fin de semana tras la vuelta al colegio por ejemplo. Hacer una excursión al campo, quedar con los compañeros del cole o salir en bicicleta en familia puede resultar de gran ayuda en la vuelta a la rutina ya que las metas cortas son muy estimulantes.
  8. Motívale con los nuevos materiales del cole, hazle partícipe en la elección de los mismos, la ropa o uniformes nuevos, háblale con emoción y positividad sobre el nuevo curso y la cuesta… será más llana para todos.
  9. Ten paciencia… sé comprensivo/a con el pequeño porque no se resiste porque sí, ayúdale a comprender qué es lo que ocurre y no sólo porque lo dices tú.
  10. Si nada de esto te ayuda en obtener una vuelta a la rutina calmada y positiva, entonces sí… ¡Llámame y concertamos una cita! 😛

EL DOLOR DEL DUELO

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Temor a una vida en ruinas sin ti…

Desde que nacemos estamos perdiendo. Perdemos a medida que vamos ganando: desde el momento en que separan la unión con nuestra madre por el corte del cordón umbilical para ganar la toma de aire a través de nuestros pulmones… no dejamos de tener pérdidas. Nos pasamos la vida APRENDIENDO A PERDER. Perdemos a mamá que se va a trabajar: ganamos descubrir interactuando en una guarde; Perdemos amigos que se cambian de cole: damos espacio a otros que están cerca; duelamos al niño que dejo de ser al pisar la adolescencia: ganando descubrir quién quiero ser... Unas pérdidas son pequeñas, y otras son demasiado grandes, pero consciente o inconscientemente vamos atravesando distintos duelos. Aunque la pérdida más común a la que nos referimos al hablar de duelo es la muerte de las personas significativas para nosotros.

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